CERCA: un cortometraje sobre la realidad hídrica centroamericana

CERCA es un cortometraje en donde familias campesinas, que antes recolectaban agua de un reservorio libre, ahora se encuentran con la realidad de que el cuerpo de agua está cercado con alambre de púas. La fuente de vida de estas familias fue comprada por alguien, anteponiendo el interés privado sobre el público.

El cortometraje empieza con un plano general en donde se introduce a la familia protagonista del audiovisual. Una madre, dos niñas y dos niños cantan una canción concientizadora sobre la importancia del agua para la vida humana mientras se dirigen con sus botellas y cubetas a recolectarla. “El agua se encuentra en cada cosa que hacemos, en cada comida, y en cada bebida, y que se encuentra en su estado líquido. Cierra la llave, no desperdicies agua, que se va a acabar”, cantan.

Caminan un largo trayecto para llegar a una fuente de agua que, al parecer, antes era un gran cuerpo de agua. Ahora, es solamente un charco, que además se ve sucio. Encima de ello, varias familias se están peleando por este charco. Viendo el desorden y conflicto, la familia protagonista pasa de largo y se dirige a otro.

Luego, la familia se sienta para descansar y comer. Una niña se les acerca y les ofrece dos botellas de agua. “Buenas. Aquí le manda mi mami que solo esto tiene”, dice la niña, con un típico acento hondureño.

Inmediatamente se acercan unos niños y les preguntan para dónde van. “Vamos hasta El Islote”, responde la madre. Los niños se voltean a ver, impactados por la respuesta. “Es que por ahí ya no va nadie”, dicen. “¿Y eso por qué”, pregunta la madre, pero los niños solamente se despiden.

Con sus dos botellas de agua, la familia camina por distintos terrenos, la madre carga a uno de sus niños más pequeños, recurso utilizado por la producción para mostrar que la casa de la familia y El Islote están muy separados.

De repente, la familia se encuentra con una pareja que viene de El Islote. El hombre tiene su brazo izquierdo lleno de sangre y se queja audiblemente del dolor, y la mujer le ayuda a caminar. “¿Qué pasó”, pregunta extenuada la madre? “No vayan”, dice la mujer con una cara de horror. La madre, consciente de que la pareja no pudo obtener agua, le regala una de sus dos botellas a la pareja.

Finalmente, la familia llega a El Islote. Es un río nutrido donde fluye suavemente el agua y se escuchan ranas que se encuentran en su hábitat natural. El problema es que ahora el río se encuentra cercado. Es más, hay dos guardias con machetes asegurándose que nadie pueda pasar por la cerca.

Los guardias se pierden un momento y la familia aprovecha para llenar sus botellas y cubetas. Salen de la ahora propiedad privada y se dirigen hacia su casa cargando galones de agua. Pero no, uno de los niños se cae porque escucha a los guardias riéndose y sonando sus machetes contra una piedra. El niño, en contra de los deseos de su madre, regresa al río para tomar agua, pero ahora los guardias están muy cerca.

Para distraerlos, la madre llama a los guardias desde el otro lado de la cerca y ofrece su cuerpo como distracción para que su hijo pueda salir con vida de recolectar el agua. Uno de ellos se da cuenta del niño y empieza a perseguirlo, pero logra salir ileso.

Los guardias se disponen a perseguir a la familia, pero se dan cuenta que la comunidad, armada con sus propios palos y cumas, van a defender a la familia. En medio de la multitud se encuentra la mujer a la que la madre le dio una de sus botellas de agua para atender a su pareja herida.

Finaliza el cortometraje con la canción del principio. Una de las hijas pregunta a su madre: “¿Vamos a volver?”. La madre no responde.

El cortometraje es un fiel reflejo de cómo los intereses privados afectan el derecho al agua de las comunidades rurales, no solo de Honduras, sino de Centroamérica. Esta situación de la compra de un terreno lleno de recursos naturales para depredarlos con una lógica extractivista afecta siempre a las personas que viven cerca de estas zonas.

Pasa en Honduras con el caso de los ambientalistas de Guapinol que estuvieron encarcelados por oponerse a un proyecto minero de sus comunidades. Pasa en El Salvador en el lago de Coatepeque, donde se compran terrenos para construir propiedades privadas y contaminan el agua del lago, afectando a más de 8000 personas que viven en la zona. En Guatemala, la mina Cerro Blanco amenaza con la contaminación irreversible en Asunción Mita y el río Lempa, que abastece de agua a la mayoría de El Salvador.

“Promoción y protección del espacio cívico como estrategia de resiliencia y justicia climática en Centroamérica” (denominado Proyecto Aporto “Espacio Cívico y Justicia Climática en Centroamérica”), a desarrollarse entre 2024 y 2025 en Centroamérica, busca contribuir a la resiliencia de distintos grupos sociales a través de la investigación y la generación de marcos de conocimiento para construir conjuntamente espacios cívicos inclusivos, seguros y dinámicos que incidan políticamente en las políticas públicas para buscar solucionar problemáticas climáticas.

La Fundación Comunicándonos, dada su experticia en la temática y el conocimiento del territorio salvadoreño, se encargará de ejecutar las actividades en El Salvador. “Es fundamental diagnosticar cómo comprende la población estos conceptos para poder hacer propuestas que nazcan desde la ciudadanía y que puedan integrarse regionalmente”, explicó Noelia Merino, quien trabajará en conjunto con la Fundación.

El 31 de octubre de 2023, el cortometraje “CERCA” fue publicado por CREA Producciones e Invermedia, en asocio con la Red de Desarrollo Sostenible de Honduras (RDS-HN) y otras instituciones.

Puede verse haciendo clic aquí.

Post by Diego Hernandez

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